viernes, 29 de junio de 2012

Nekomuisca - iguaque


JUEVES, 28 DE JUNIO DE 2012

El `Contubernio´ de Puerto del Rosario

A principios del año 1995, con motivo de los actos del Bicentenario de la fundación de la ciudad de Puerto del Rosario, el Ayuntamiento capitalino aprueba - por unanimidad - ponerle el nombre de Plaza de los Demócratas al espacio trasero de la Plaza de la Iglesia. Conformaban aquella corporación el PSOE, Asamblea Majorera, Independientes de Fuerteventura, CDS y el PP. El acuerdo, promovido por el entonces alcalde, Eustaquio Santana Gil, pretendía brindarle un reconocimiento público a todos aquellos demócratas que, en tiempos difíciles del franquismo, lucharon porque la democracia se implantara en el Estado español y, de un modo especial a Joaquín Satrústegui, Jesús Barros de Lis, Jaime Miralles y Fernando Álvarez de Miranda, que habían sido deportados a Fuerteventura, en 1962, como resultado de su intervención en el conocido como el "Contubernio de Múnich". No fueron los únicos desterrados a Canarias a raíz de aquel encuentro celebrado en la ciudad alemana. Íñigo Cavero y José Luis Ruiz-Navarro fueron confinados a El Hierro; Alfonso Prieto, a La Gomera y Félix Pons y Juan Casals, a Lanzarote. Curiosamente, salvo este último -empresario- todos los demás eran abogados o profesores de Derecho.

Estos deportados habían participado en una reunión convocada por el Movimiento Europeo en Múnich (un organismo de carácter liberal democrático que propugnaba una Europa unida) entre el 5 y el 8 de junio de 1962. En total participaron 118 españoles, opositores al régimen franquista bien desde el exilio, bien desde el interior. De la reunión fueron excluidos los comunistas y anarquistas. Participaron, además, algunos ex ministros de la Segunda República como Salvador de Madariaga (de ideología liberal-demócrata y uno de los organizadores del encuentro) o Gil Robles, líder del partido de ultraderecha CEDA y por aquel entonces miembro del Consejo Privado de Juan de Borbón. También participaron significados socialistas como Rodolfo Llopis o reconocidos intelectuales como José Vidal-Beneyto, incluso ex falangistas de la talla de Dionisio Ridruejo que  ya había conocido previamente la deportación interior por su desencanto con el régimen franquista. Para el historiador Bernat Muniesa, la reunión de Múnich fue la primera vez en que se abrió el diálogo entre aquellos que se habían enfrentado durante la Guerra Civil.

Aquel encuentro variopinto parió un comunicado final donde se establecían las condiciones previas para permitir la incorporación de España al espacio común europeo (meses antes el Gobierno de España había solicitado formalmente su incorporación): creación de instituciones democráticas; respeto a los derechos de la persona, en especial a la libertad de expresión; la eliminación de la censura gubernamental; libre ejercicio del sindicalismo y reconocimiento del derecho a la huelga y el reconocimiento a las diferentes "comunidades naturales" y a los partidos políticos. Dentro del escenario histórico, el comunicado de la reunión de Múnich supuso un intento explícito de incorporar al Estado español a las democracias representativas de su entorno.

Al volver de Múnich, los opositores interiores que habían participado en la reunión fueron obligados a declarar en las dependencias policiales. Se les "invitó" a abandonar el país y los que decidieron quedarse fueron multados y desterrados a Canarias. El Régimen, a través del Ministerio de Información, desarrolló una campaña propagandística que pretendía demonizar a los participantes en la reunión al tiempo que se orquestaba una nueva campaña de adhesión al Régimen. El periódico Arriba tituló a toda plana:¡Múnich a la horca!; otros periódicos no fueron menos hirientes: La Anti-España resucita en Múnich; Unidos por el odio y la traición; Cómica reunión de democristianos, monárquicos de ningún rey, comunistas, anarquistas y separatistas. Y desde el propio Ministerio de Información se bautizó a aquella reunión como El Contubernio("alianza vituperable en la que participan traidores") de Múnich.

Se cumplen, pues, 50 años de aquel llamado Contubernio y de la deportación a Canarias de aquella oposición blanda (otra oposición más beligerante y decidida -como la de la clase trabajadora en las cuencas mineras o en los cinturones industriales del País Vasco o Cataluña- era duramente reprimida) y el Ayuntamiento de Puerto del Rosario ha decidido “conmemorarlo retirando la placa -y con ella el nombrela Plaza de los Demócratas. Aunque cueste creerlo, las presiones del párroco de la ciudad, instando al Ayuntamiento a que la plaza pase a denominarse Nuestra Señora del Rosario (bajo el argumento de que es propiedad de la Iglesia) han cuajado y parte de aquellos que, en 1995, les rindieron homenaje hoy les vilipendian. Con carácter inmediato, el Alcalde -al que le faltó escasos días para ordenarse cura- ordenó retirar la placa; tempranito,  y cuando las calles duermen, para esconder tal vergüenza.

En 1995 aquella plaza también era propiedad de la Iglesia y para poder denominarla Plaza de los Demócratas se tuvo que llegar a un acuerdo. El Ayuntamiento construyó unos locales, en un espacio anexo, para el uso de la parroquia, se pavimentó la plaza, se amuralló, se plantaron árboles, se pintó la fachada de la iglesia y, además, se le puso un reloj y una nueva campana. Vamos, que la ciudadanía  - dinero público - se gastó una pasta con aquel acuerdo. Por eso, ahora que ya han “des-democratizado” dicha Plaza, salta la pregunta a la vista: ¿Nos devolverá la Iglesia nuestro dinero invertido, al precio actual, y con los intereses correspondientes?

Paradójicamente, el aniversario de aquella reunión en la capital bávara, está pasando con más pena que gloria y, salvo algunos reportajes periodísticos y el homenaje brindado por el Movimiento Europeo en el Congreso de los Diputados, se está silenciando un capítulo de la historia contemporánea de España y de Canarias, cuya trascendencia mediática, institucional y personal está aún por investigarse profundamente. Tarea, por otro lado, complicada: la documentación oficial ha desaparecido misteriosamente de los archivos canarios y españoles y los intentos de algunos familiares de los deportados por acceder a los expedientes policiales y ministeriales solo han encontrado disculpas y negativas. Todavía la losa del silencio sobre nuestro pasado más inmediato es casi inamovible. Y ahora, al silencio, se le suma la reacción a través de un verdadero contubernio, el llevado a cabo por parte del Ayuntamiento, representante de un pueblo que acogió con los brazos abiertos a aquellos cuatro deportados en 1962. 

martes, 26 de junio de 2012


ANTONIO CABRERA Los vecinos de Puerto del Rosario han mostrado su rechazo a la decisión del Ayuntamiento capitalino de eliminar la plaza de los Demócratas, en la trasera de la iglesia, inaugurada hace 17 años en memoria de los desterrados por el llamado 'Contubernio de Munich'. El acuerdo municipal ha levantado ampollas no solo entre los vecinos que convivieron y acogieron a los cuatro represaliados sino entre la población en general, dado que supone borrar una parte de la historia de la capital majorera. El Consistorio tiene previsto estudiar una nueva ubicación y ya ha procedido a la retirada de la placa con los nombres de los deportados.
Mientras media España, entre ellos el Congreso de los Diputados, ha rendido un sentido homenaje a los políticos españoles que participaron en un encuentro europeísta en 1962 calificado por el régimen franquista como 'Contubernio de Munich', en el 50 aniversario de estos hechos, el Ayuntamiento de Puerto del Rosario ha decidido eliminar la plaza de los Demócratas, la misma que el 22 de abril de 1995 se inauguró por acuerdo unánime del pleno de la Corporación.
Fernando Álvarez de Miranda, exdefensor del Pueblo, Jaime Miralles, Joaquín Satrústegui y Jesús Barros de Lis fueron confinados en Fuerteventura durante 11 meses entre 1962 y 1963 por el régimen franquista. Durante su estancia cautivaron a los majoreros y contribuyeron a la educación tanto de menores como de adultos. En la capital se les recuerda aún con un enorme cariño y respeto.
La Corporación capitalina acordó en sesión plenaria por 19 votos a favor de los concejales de Coalición Canaria (CC), Partido Popular (PP), AMF y PPM, y el rechazo de los socialistas, sustituir la nominación de la actual plaza de los Demócratas, hasta ahora en el entorno de la iglesia, por plaza Nuestra Señora del Rosario y elaborar propuestas para reubicar el espacio eliminado.
Fuentes municipales señalaron a este periódico que " la Iglesia ha venido demandando y reivindicando desde hace tiempo que le quitáramos el nombre a la plaza y que la sustituyéramos por el nombre de la Patrona. Finalmente hemos accedido porque ese espacio pertenece al patrimonio eclesiástico". Sin embargo, este hecho no figura en el acta del pleno donde se acordó eliminar la nominación de plaza de los Demócratas.
El 22 de abril de 1995, el día central de los actos del Bicentenario de la fundación de Puerto del Rosario, se inauguraba la plaza que llevaba, hasta ahora, el nombre de los Demócratas en memoria de los cuatro deportados por el Contubernio de Munich. Asistieron Fernando Álvarez de Miranda y Jaime Miralles, así como Ingrid, la viuda de Barros de Lis y Miguel Satrústegui en representación de su padre fallecido. El acto fue presidido por el entonces alcalde Eustaquio Santana Gil y el expresidente del Cabildo de Fuerteventura José Juan Herrera, entre otras autoridades.
El reencuentro de los dos desterrados que regresaron a la isla con los vecinos provocó momentos de enorme emoción, no solo con algunos de sus alumnos sino con José Cabrera, conocido como Pepito el Guardia, ya fallecido, que fue obligado a vigilarles las 24 horas durante la estancia del grupo en Puerto del Rosario.
El concejal socialista en el Consistorio capitalino, Iñaki Álvaro, señaló que "es normal que la gente no se haya enterado, de hecho la placa la quitaron un día a las 7.30 de la mañana, otra cosa es qué habrán hecho con ella, seguramente la hayan destrozado como han hecho ya con otras puestas cuando gobernaba el PSOE en los años 90. Si hubiese sido el arreglo de una rotonda, ya se habría encargado Marcial de estar una hora saludando a los coches". También, añade, que "lo que parece increíble es que justo cuando se cumplen 50 años del Contubernio de Munich, un alcalde que se llama demócrata elimine una plaza, una placa y un homenaje acordado por unanimidad en la Corporación" .
Álvarez de Miranda, el único vivo de los cuatro deportados a la isla, aseguró el pasado día 30 de mayo en Madrid, durante un acto en el Congreso de los Diputados, que "aprendí de Fuerteventura que la solidaridad humana no tiene limites, por la acogida que nos dispensaron". Todavía desconocía que habían eliminado su plaza.

Luis Salinas - Carpas de Salta

jueves, 14 de junio de 2012

Voy a ver si me sale...

100.000.000.000...cien mil millones de euros.
Primero barren con los derechos adquiridos y después venden a su pais esos patriotas neoliberales con banderita incluída.

Lo quieran o no, el pueblo terminará sintiendo y reconociendo la barbaridad cometida.

lunes, 4 de junio de 2012

Luis Salinas - La Humilde

El Ministro de Defensa de España pagará 40 millones a su antigua empresa por prohibir las bombas de racimo


El Ministro de Defensa de España pagará 40 millones a su antigua empresa por prohibir las bombas de racimo
       
        POR FAVOR, MOVEDLO A TOPE PORQUE ES DE LOS MAYORES ESCÁNDALOS QUE ESTÁN PASANDO ... que ya es decir mucho
       
       
Pedro Morenés, ministro de Defensa, fue consejero de la empresa de fabricación de armamento Instalaza entre 2005 y 2007. Después ocupó el puesto de representante hasta el 4 de octubre de 2011, según recoge el Boletín Oficial del Registro Mercantil. Instalaza fabricaba bombas de racimo.
       
        El 31 de octubre de 2011, el diario Cinco Días reveló que Instalaza había decidido recurrir a los tribunales para pedir que el Gobierno le indemnizara con 40 millones de euros en concepto de desagravio por la prohibición del uso, almacenamiento y fabricación de las bombas de racimo en España como consecuencia de la firma del Tratado de Dublín. Sin embargo, esta empresa ya había anunciado en mayo de 2011, cuando Morenés era su representante, que pediría una compensación económica al Ejecutivo en concepto de "daño emergente y lucro cesante".
       
        Hoy sabemos que Instalaza venderá la deuda a una tercera empresa que a su vez la revenderá y finalmente el Ministro pagará diciendo que no es su empresa la que cobra. El dinero saldrá de los impuestos de todos, naturalmente. Nuestro dinero pagando bombas que mutilan a niños. Porque las submuniciones esparcidas por las bombas fabricadas por Morenés tienen un rango de fallo de entre el 5% y 30%, por lo que pueden quedar bombas enterradas sin explotar siendo peligrosas tiempo después de terminada la guerra. Especialmente para los niños por sus formas llamativas, como pelotitas de tenis o latas de refrescos. Porque es así como las camufla la empresa del Ministro.
       
        ¿De verdad no había en todo el país otra persona que pudiera ser Ministro de Defensa?