martes, 26 de junio de 2012


ANTONIO CABRERA Los vecinos de Puerto del Rosario han mostrado su rechazo a la decisión del Ayuntamiento capitalino de eliminar la plaza de los Demócratas, en la trasera de la iglesia, inaugurada hace 17 años en memoria de los desterrados por el llamado 'Contubernio de Munich'. El acuerdo municipal ha levantado ampollas no solo entre los vecinos que convivieron y acogieron a los cuatro represaliados sino entre la población en general, dado que supone borrar una parte de la historia de la capital majorera. El Consistorio tiene previsto estudiar una nueva ubicación y ya ha procedido a la retirada de la placa con los nombres de los deportados.
Mientras media España, entre ellos el Congreso de los Diputados, ha rendido un sentido homenaje a los políticos españoles que participaron en un encuentro europeísta en 1962 calificado por el régimen franquista como 'Contubernio de Munich', en el 50 aniversario de estos hechos, el Ayuntamiento de Puerto del Rosario ha decidido eliminar la plaza de los Demócratas, la misma que el 22 de abril de 1995 se inauguró por acuerdo unánime del pleno de la Corporación.
Fernando Álvarez de Miranda, exdefensor del Pueblo, Jaime Miralles, Joaquín Satrústegui y Jesús Barros de Lis fueron confinados en Fuerteventura durante 11 meses entre 1962 y 1963 por el régimen franquista. Durante su estancia cautivaron a los majoreros y contribuyeron a la educación tanto de menores como de adultos. En la capital se les recuerda aún con un enorme cariño y respeto.
La Corporación capitalina acordó en sesión plenaria por 19 votos a favor de los concejales de Coalición Canaria (CC), Partido Popular (PP), AMF y PPM, y el rechazo de los socialistas, sustituir la nominación de la actual plaza de los Demócratas, hasta ahora en el entorno de la iglesia, por plaza Nuestra Señora del Rosario y elaborar propuestas para reubicar el espacio eliminado.
Fuentes municipales señalaron a este periódico que " la Iglesia ha venido demandando y reivindicando desde hace tiempo que le quitáramos el nombre a la plaza y que la sustituyéramos por el nombre de la Patrona. Finalmente hemos accedido porque ese espacio pertenece al patrimonio eclesiástico". Sin embargo, este hecho no figura en el acta del pleno donde se acordó eliminar la nominación de plaza de los Demócratas.
El 22 de abril de 1995, el día central de los actos del Bicentenario de la fundación de Puerto del Rosario, se inauguraba la plaza que llevaba, hasta ahora, el nombre de los Demócratas en memoria de los cuatro deportados por el Contubernio de Munich. Asistieron Fernando Álvarez de Miranda y Jaime Miralles, así como Ingrid, la viuda de Barros de Lis y Miguel Satrústegui en representación de su padre fallecido. El acto fue presidido por el entonces alcalde Eustaquio Santana Gil y el expresidente del Cabildo de Fuerteventura José Juan Herrera, entre otras autoridades.
El reencuentro de los dos desterrados que regresaron a la isla con los vecinos provocó momentos de enorme emoción, no solo con algunos de sus alumnos sino con José Cabrera, conocido como Pepito el Guardia, ya fallecido, que fue obligado a vigilarles las 24 horas durante la estancia del grupo en Puerto del Rosario.
El concejal socialista en el Consistorio capitalino, Iñaki Álvaro, señaló que "es normal que la gente no se haya enterado, de hecho la placa la quitaron un día a las 7.30 de la mañana, otra cosa es qué habrán hecho con ella, seguramente la hayan destrozado como han hecho ya con otras puestas cuando gobernaba el PSOE en los años 90. Si hubiese sido el arreglo de una rotonda, ya se habría encargado Marcial de estar una hora saludando a los coches". También, añade, que "lo que parece increíble es que justo cuando se cumplen 50 años del Contubernio de Munich, un alcalde que se llama demócrata elimine una plaza, una placa y un homenaje acordado por unanimidad en la Corporación" .
Álvarez de Miranda, el único vivo de los cuatro deportados a la isla, aseguró el pasado día 30 de mayo en Madrid, durante un acto en el Congreso de los Diputados, que "aprendí de Fuerteventura que la solidaridad humana no tiene limites, por la acogida que nos dispensaron". Todavía desconocía que habían eliminado su plaza.

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