miércoles, 18 de noviembre de 2009

Siéndolo, no llegó a ejercer.

 

Me levanté a las 8´3o, leí la prensa con un té blanco y me metí en el taller.
Una piedra egipcia para tallar una chanupa. Es pequeñita pero quedará bien.
Termino mi chanupita y encuentro una madera bastante idónea para la caña de la misma. Dos piezas iguales y torneadas, listas para agujerear y tallar unas hojas en la junta.
Las 8 de la tarde y Pomba me sorprende en el taller con una tapita de queso de cabra, entre el olor a biruta recién surgida y polvo de la piedra.Practicamente está terminada. Cuando me dirijo al banco para posar el trabajito, éste se me cae al suelo y se rompe. El destinatario tendrá que esperar a que la haga de nuevo. No es un encargo.
Localizaré una piedra en mi entorno y haré otra. Creo que también repetiré la caña aunque viéndolo bien, no tendría necesariamente que seguir el mismo destino. A ella "no le tocó". Mejor no la repito.
No sé si bonita o no, tampoco pretendo que lo sea pero la que fuere, ya tiene historia propia.
Bonsancá, saravá.
Posted by Picasa

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Qué bello lo efímero!
¡Qué efímera la creación!