lunes, 8 de diciembre de 2008

Emerger del temazcal a la luz de la luna que se reflejaba en las cumbres nevadas, caminando descalzos en el barro mientras las gotas de la lluvia caían sobre nuestro sudor en la piel, aparte de sorprendente placer, me produjo mucho en qué pensar. El ciclo continúa.
Ahó metakioáse.

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