viernes, 24 de octubre de 2008

LO VEREMOS.

Qué bueno este tanguillo interpretado por Chema Vilchez, titulado "El árbol de la vida" para relataros esta historia.

- Fumamos un tabaquito con él y cada uno de nosotros asumimos nuestro papel reconociendo nuestros principios. Un vendaval lo tumbó, moviendo incluso sus raíces lo que aumentaba el riesgo de posible argallo, dado el terreno que le hospedaba. Ese vendaval y ese movimiento le sentenciaron a una muerte segura. La naturaleza pone orden en sus bosques de manera sorprendente y a veces incluso con tildes de drama.
- Aparece en escena un mamífero humano genial que talla la madera y se percata de la presencia de ese cerezo agonizante que se ve rodeado de robles en un terreno complicado. El cerezo yace tumbado y reposa levemente sobre uno de ellos con su horquilla.
- Ese encuentro, se lo toma como un regalo del lugar y como ya se siente su transformador, se pone manos a la obra empezando por el Ayuntamiento, hasta obtener los permisos pertinentes para su poda.
- Sus buenas relaciones le dotan de un equipo humano, mínimo y básico para realizar la operación rápido. La Tarde anterior se realizaron cortes, la limpieza necesaria para que la pluma llegara y cargara en el mínimo tiempo posible y se colocaron todos los amarres en el árbol. Además se limpió el terreno junto a la raiz (ésta, había girado un cuarto de vuelta al tumbarse), con la intención de que saliera ya que era un objetivo de talla especialmente valorado, por su riqueza plástica.
- Llegó la hora. Sentimos el camión aproximarse al bosque, le recibimos, le indicamos el lugar y tras una breve conversación con Mon, se puso manos a la obra.
- Busqué mi sitio para el momento y observé la destreza del maquinista con esa pluma, siguiendo las instrucciones de Mon que le ha preparado la maniobra. Salió perfecto y raiz incluída según nuestras previsiones.
- Hasta este momento, todo a ido bien pero el camión tenía que subir por un camino bastante estrecho con desnivel considerable. No pudo. Se quedó a diez metros de nuestro objetivo marcado y en terreno ajeno.
- Una vez terminada la operación de descarga, cuando el camión baja de espaldas por ese camino y llega a una curva, nos vemos en la necesidad de llamar a un tractor, para ayudarle a hacer el giro.
- Nuestro objetivo ahora se centraba en sacar el cerezo del "prau" del vecino, a mano. Lo hicimos con todo el ingenio que nuestro cansancio nos guardó para la ocasión.
- Agradecidos a Mon por su colaboración su buena dirección y por todo el tiempo invertido en seguridad, a Javier por su esfuerzo físico con la motosierra entre movimientos cargados de riesgo y complicados. Recuerdo como sufrió su perra viéndole en equilibrio en lugares dónde ella misma no era capaz de acceder. Los demás cobraron osea que no quiero hablar de ellos.
- Por los anillos visibles, una vez cortado, supimos leer una edad de 70 años que es lo que habíamos calculado. Cuando liberaba alguna de las piedras que encerraban las raíces, era como encontrar un testigo más con memoria.
- Mi amigo Javier tiene ahora la custodia de un fabuloso testigo de la vida, de un ser sabio y fantástico, de una materia que transformará con su corazón, su cerebro y sus manos, encontrándose ambos y transmitiendo conjuntamente. Supongo que también el compromiso de plantar un cerezo.
- Quedamos todos emplazados a ver las esculturas de Javier dentro de cinco años que es lo que durará el secado más o menos. Para entonces el nuevo cerezo estará ya joven y vital.
Bonsancá, saravá.

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