jueves, 19 de junio de 2008

 Cada día con su amanecer nos da la oportunidad de volver a emerger y en alguna ocasión, el día es especial porque sucede algo especial. El domingo me despedí depositando en el fueguito tres leños que bañé con sendos puñaditos de cedro. A ese fueguito le llevo en el corazón porque le entregué mi corazón.
Ahó metakioáse.
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